viernes, 29 de enero de 2010

I broke my word to you


- Are you okay?
- No, not really. I... I broke my word to you.
- What are you talking about?
- I let you down. I wasn't there when you needed me.
- Look. A close call like that... that would mess with anybody's head. All right? It turns out I didn't need you anyway. So... let's just be glad that we both came back alive, all right?
- That's just it. I didn't want to make it back alive.

miércoles, 27 de enero de 2010

¿Y si no es real?

¿Y si no existiera y solamente fuera el recuerdo de cosas aisladas? ¿Y si nada de lo que pensaba que era existe y en realidad es fruto de mi imaginación?
Ahora que las flores se han ido a sitios más cálidos ya no queda sino esperar a que el tiempo me diga qué es real y que no...

jueves, 21 de enero de 2010

Caminaron tanto...


Y caminaron sus pies tanto sobre la nieve que se sentía fría en todo momento. Y cuando las cosas se vuelven frías dejan de sentirse, casi de existir: incluso cuando lo que debe haber es dolor.

Y cuando volvieron al lugar de donde se habían marchado, el lugar cálido de su ciudad natal, todo lo que había congelado se deshizo y cambió de parecer completamente. Porque dicen que el calor une a las personas...


... pero mucho quema, y cuando esto pasa, el dolor vuelve a percibirse como algo real.

viernes, 8 de enero de 2010

La chica pirómana en la gasolinera

"Se acercó a la ventana de la habitación del hotel y contempló la Via Garibaldi de Roma. Aquella ciudad era todo ruinas. Luego tomó una decisión. Se puso la cazadora, bajó a la recepción y preguntó si había alguna agencia de viajes cerca. Reservó un billete de ida a Tel Aviv y pasó los siguientes días paseando por el casco antiguo de Jerusalén, donde visitó la mezquita de Al-Aqsa y el Muro de las Lamentaciones, y observó con desconfianza los armados soldados apostados en las esquinas. Desde allí voló a Bangkok y continuó viajando el resto del año"

viernes, 1 de enero de 2010

Die Welle

Planteamos mal la situación: a veces no nos damos cuenta pero las personas que lideran una causa no son siempre las que más creen/sienten esa causa. La tónica habitual es que esas personas simplemente tengan cierto carisma y puedan mover masas.

¿El problema? La cuestión viene cuando ese carismático ser desconoce el punto hasta el que puede llegar a dominar...

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lunes, 28 de diciembre de 2009

Decir la verdad o maquillarla

Esto viene a ser una reflexión acerca del maquillaje literario o filosófico, depende de cómo se mire. Literario porque las cosas no las maquillamos con pinturitas sino con palabras y filosófico porque se nos plantea una gran duda: decir la verdad o maquillarla, he ahí la cuestión.





Conozco un experto que te ayuda a hacerlo en pocos días. Es un profesional, un tigre de la mentira, un caballero de la verdad. Se recrea con esmero en lo que le interesa; huye de lo que teme. Le llaman "el tragaperras". No me preguntéis por qué, porque lo desconozco, pero juraría que no le llaman así porque se gane mucho en su juego, más bien se muere de pobreza, de desilusión.

Un día me estaba planteando yo qué hacer con mi existencia y no se me ocurrió otra cosa que llamar a su puerta, sin saber (o al menos no hasta el punto en que ahora lo conozco) lo que tras ella me esperaba. Sin miedo y con decisión accedí al interior, creyéndome fuerte y equilibrada. Ese es el punto de inflexión: el principio y fin de mi reflexión. Ese es el punto donde todo empieza y termina; donde no hay vuelta atrás; donde perece lo que se tenía y aparece lo que después dejaremos de tener (si es que lo tuvimos un día).

¡Cuán inocente es aquél que quiere aprender a maquillar y, llamando a la puerta del maquillador se cree verse en un espejo! ¡Cuán débil aquél que cree que puede seguir el juego! Y se da cuenta que éste no tiene nada que enseñarle, o sí, pero: ¿no sería tonto acaso el maquillador de mostrar sus secretos? ¿no le quitaría eso prestigio? ¿no se acabaría su papel en la función? Porque su base es engañar, mentir y disimular lo cierto para confundir al resto a su merced. ¿Y el resto qué hace? Caer en sus redes.

Pero todos tenemos nuestras debilidades y nuestras fortalezas. Y cuando uno descubre lo infeliz que es aquél que engaña, el que permanece en el mundo como si no perteneciera a él (como si nada le pudiera herir) se da cuenta de que no merece la pena ser enseñado en esas técnicas sino en aquellas que les ayuden a evitarlas.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Caballero



De la mesa redonda.
Y de la cuadrada.
Del zodiaco.
Templario.
De la muerte.
De guerra.
Ponche.
Andante.
Errante.
Blanco.
O negro.
Feudal.
Imperial.
Jedi.
Oscuro.