sábado, 10 de noviembre de 2018

El puzzle de las relaciones

Cuando muera todo tendrá sentido. Pero por ahora sólo puedo intuir como las piezas se mueven lentamente hacia la posición que les es natural.
Cuando eres pequeño y durante la adolescencia, valoras muy poco la calidad de las relaciones sociales. Quiero decir... sí las valoras, pero aceptas que todas o la mayoría puedan encajar en tus intereses personales. A los que les gusta lo mismo que a ti suelen ser aceptados sin mirar mucho más allá (música, hobbies, películas, etc.). No sueles dar de lado a ese compañero de clase que quiere jugar con vosotros a pelota porque no es responsable, contesta mal a sus padres o no le gustan los perros. Eso te da igual: sólo quiere jugar a pelota contigo.
Pero cuando te haces mayor la cosa cambia. Te vuelves más selectivo con tus relaciones sociales, y ya no te sirve todo. Quizá es porque ya no gozas de tanto tiempo libre y valoras mucho dedicarle una parte de él a una u otra persona. Y tú vida sufre muchos cambios, tú también sufres muchos cambios debido a la suma de responsabilidades o de crecimiento personal. Estamos hablando de una etapa entre los 25 y los, no lo sé, una edad a la que no he llegado.
Me siento la pieza central del puzzle de mi vida y todas esas relaciones sociales construidas durante años flotan a mi alrededor. Y conforme pasa el tiempo vas viendo cuáles encajan y cuáles no. Quizá puedes vislumbrar qué piezas están forzando su forma para encajar contigo y cuáles lo hacen de forma natural. Cuáles se alejan y cuáles se acercan. Cuáles se alejan y se acercan pero siempre se mantienen en tu órbita más cercana.
Cuesta darse cuenta de esto y no prestarle atención. Porque a veces sencillamente te sientes arrastrado a moverte o aislarte para que ciertas piezas se alejen; a veces sientes que necesitas acercar otras; a veces sencillamente no sabes cuáles se van a quedar.
Y supongo que todo cobrará sentido conforme avance el tiempo, conforme pasen los años y la gente ya no tenga ganas de esforzarse en acercarse a unas piezas u otras y todo lo que le quede sea la parte del puzzle que haya sido capaz de montar durante todos estos años.


miércoles, 13 de abril de 2016

Las 7:27



Dos días sin señales desde el incidente. 
¿Y si estaba tratando de despedirse de mí?



"Y yo no quiero volver...
No me repitas jamás,
que no sabes qué hora es.
Las 7 y 27... Oh no..."

lunes, 11 de abril de 2016

La ecovela




Hace días que se apagó la llama. Intenté retenerla lo máximo posible pero no hubo manera: aquella persona seguía ignorando las señales. ¿Cómo osaba?

Tras días haciéndome la interesante, tras trayectos insinuando que mis libros eran más entretenidos y que la música que escuchaba me relajaba más que verle permanecer de pie, de repente, decidió sentarse a mi lado.

Es difícil explicar por qué sucedió. Quizá sintió que se estaba consumiendo la mecha de nuestra magia, pero la pelota volvió a saltar a mi tejado, que en realidad es de donde había salido. Estaba alimentando una bestia, estaba hechizando a un extraño para que tarde o temprano se diera cuenta que todo había sido parte de un juego adolescente.

¿Y qué? Sólo pretendía crear historias, hundir la huella por donde pasaba. Y si tenía claro que yo no era de las que dejaba marca a la primera de canto, en mi interior sabía perfectamente que más bien era como esa fina lluvia que cuando te das cuenta ya te ha mojado.

Y el hombre sin rostro carraspeó. Como siempre hacía cuando estaba cerca... desde el día que se cortó el pelo. Él desconocía que la ecovela era una vela infinita.

martes, 22 de marzo de 2016

Dime Ángela...

Dime Ángela...
¿Qué crees que hace Carlos cuando tiene tiempo libre?
¿Crees que va al gimnasio y hace spinning? ¿Crees que se toma una copa de vino mientras lee algo en el sofá o crees que saca a pasear a su perro? Porque seguro que tiene un perro.
¿Es feliz? ¿Se preocupa por los demás? ¿Le gusta su trabajo?

Dime Ángela...
Si tú tuvieras que adivinar qué número es Carlos, ¿qué dirías?
Porque parece un 1 pero creo que no lo es...

viernes, 26 de febrero de 2016

Ojo de estaño

Hace tiempo que no escribía. ¿Por qué hoy? Quién sabe. Quizá estoy a punto de cumplir los 30 y una sensación de nostalgia me invade. Nostalgia... Quien dice nostalgia dice recuento.
Hoy he escuchado viejas canciones que me han transportado a momentos que han quedado atrás, compartidos con personas que han quedado atrás de forma necesaria. Gente que no te ha hecho especialmente bien pero tampoco profundo daño, y que por alguna extraña razón eres capaz de guardar en tu memoria con cariño. Más por lo que te enseñaron que por lo que significaron.

Llevaba mucho tiempo sin mirar atrás y creo que he hecho bien en hacerlo. Porque a veces hay que mirar atrás para ver con claridad lo que tienes ahora y lo que posiblemente tendrás mañana.

Y mientras escuchaba música he pensado...

For a minute there, I lost myself.


jueves, 21 de noviembre de 2013

Sin importar lo grande que sea la copa...

 
 
 
Queríamos intentarlo, ¿por qué no?
Por una vez en la vida queríamos tratar de jugar a ser dioses.
 
 

 
 
 
 

sábado, 14 de septiembre de 2013

This too shall pass*

 
 
Es difícil saber cuando algo cambiará, o cuando pasará una etapa de tu vida. A veces queremos que el tiempo se detenga donde está y que nada se mueva del sitio donde tanto nos ha costado ponerlo; otras veces deseamos con todas nuestras fuerzas que las cosas evolucionen y que no se queden estancadas, que el tiempo las desgaste y cree nuevas. Pero no podemos hacer planes sobre nuestro futuro. Porque si bien es cierto que todo cambia, que nada es permanente, la vida nos sorprende poco a poco con pequeños movimientos en el tablero que resultan totalmente impredecibles.
 
Lo más sensato sería vivir día a día con prudencia, con perspectiva, pero sin obsesionarte con un futuro cercano o lejano. Es conveniente planificar, tratar de ser feliz con menos y adaptarse a las circunstancias. Porque es complicado saber cuál es la mejor forma de hacer las cosas cuando uno no sabe de esos movimientos fortuitos de la vida. Pero sí sabe cómo hacer las cosas ahora, para la situación actual.
 
 


Así que me doy un pequeño consejo: ya que esto también pasará, trata de disfrutar las cosas buenas del ahora, así como disfrutarás las cosas buenas del mañana. Sean cuales sean. Cambien cuando cambien.