lunes, 14 de diciembre de 2009

Jamás la tuve


"O entienda que si no pierdo la fe es porque jamás llegué a tener una que perder."

Tendemos a idealizarlo todo. Nos permitimos el lujo de pensar que las cosas son mejores de lo que son solamente porque necesitamos creer que merece la pena luchar por algo. Y no entendemos que es mucho más sencillo asumir la realidad, al menos la perceptible, y no mentirnos día a día para después caer en picado, consumirnos como una vela.

Porque es bonito tener fe, dar explicaciones a cosas que parecen no tenerla e intentar pensar que las cosas se han alineado para que así suceda algo; que existe un destino para todo y que los hechos de nuestras vidas no son aislados sino que unos llevan a los otros. Es bonito pensar que las cosas malas han traído cosas buenas y que sólo por eso merece la pena sentirlas y vivirlas. Que cuando escuchemos aquella canción o veamos aquella escena sentiremos el recuerdo en nosotros de esas vivencias. Y nos decimos: por esto merece vivir.

Nos lo decimos mientras cenamos solos o nos bebemos una cerveza en silencio mirando por una ventana. Y a veces dan ganas de tirarse. Pero no puedo, porque no he perdido la fe: porque nunca tuve una que perder.

jueves, 3 de diciembre de 2009

\infty




Se creyó su propia teoría y la llevó a cabo con la máxima frialdad posible. Tenía en su mente la idea de que no había en el planeta una sola persona que pudiera completarle íntegramente así que pensó: ¿por qué no que cada uno me aporte lo que pueda?

Y así descubrió como tener miles de amantes imaginarios: uno fuerte, otro ágil, otro inteligente, otro culto, otro divertido... Total, su imaginación era lo único sin límites.


lunes, 23 de noviembre de 2009

Soledad

"Ahora que lo pienso, todas las cosas que he hecho en mi vida han sido motivadas por alguien, las he hecho para alguien aunque el beneficio fuese más propio que ajeno en algunas ocasiones. Por eso tengo miedo a estar sola: tengo miedo a que si desaparecen todos ya no haya un motivo para vivir. Tengo miedo a sentir que ya nada merece la pena."

jueves, 19 de noviembre de 2009

Comunicación*

- Ojalá me lo hubiera dicho.
- Quizás no pensó que lo necesitases saber.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Dejà -vu mensual


Un día más. Una ducha. Agua fría, 20 segundos, y agua caliente. Sin ropa. El agua corre. El agua sigue corriendo. Unos pies desnudos entran en el plato. Una mano se alarga hacia abajo. Un teléfono de ducha es cogido. Y sangre, sangre, sangre resbala por unas piernas mojadas. Más sangre, 20 segundos, y más sangre.

Plano picado al plato de ducha. Agua ensangrentada. Sangre coagulada. Sangre líquida.

Muerte. Sangre. Muerte. Sin gritos, sin hambre, sin chupetes. Just blood.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Los hombres y las mujeres que no se aman

X guardaba las distancias y Y no quería resultar pesado. Aún así, al cabo de una semana, fue a su casa y llamó a la puerta. Ella le dejó entrar y puso la cafetera.

- Pensarás que soy muy tonta: una respetable profesora de cincuenta y seis años de edad comportándose como una quinceañera.
- X, eres una persona adulta y tienes derecho a comportarte como te dé la gana.
- Ya lo sé. Por eso he decidido no verte más. No puedo...
- No tienes que darme ninguna explicación. Espero que sigamos siendo amigos.
- Quiero que sigamos siendo amigos. Pero no puedo tener una relación contigo, me supera. Las relaciones nunca han sido mi fuerte. Creo que necesito estar sola durante un tiempo.

Olores

Desde que descubrió que utilizaba el mismo desodorante que su padre decidió ponérselo cada día. Estaba desarrollando una especie de estado psicopático demencial que era incapaz de controlar. Aquél olor hacía desarrollar sus sentidos proporcionando un placer inmenso a su imaginación y su integridad física, mientras que la mental decaía por momentos.

No se trataba más que de una lesión espiritual que se autoinfringía por el mero placer de sentir. Porque - pensaba para sus adentros - ¿qué sería de la vida sin sufrimiento?